Concepto de inocencia

La palabra inocencia nos remite en su etimología al latín “innocens” de donde “in” es una negación, y “nocere” es producir un daño, por lo tanto algo inocente es lo que no es destructivo ni dañino.

Aplicado a los seres humanos es la cualidad de alguien que no posee maldad ni ha cometido pecados, y es muy frecuente atribuirla a los niños: “es inocente como un niño”. El Día de los Inocentes, rememora los 28 de diciembre, la matanza de niños de menos de dos años, ordenada por el rey Herodes con el fin de impedir que Jesús de Nazareth, se convierta en hombre.

Se dice entre los adultos que alguien es muy inocente, cuando carece de conocimientos o experiencias vitales, lo que lo hace vulnerable a los actos maliciosos de sus semejantes. En este caso aparece como sinónimo de ingenuo. Por ejemplo: “Juan es tan inocente que le creyó a su novia todas las mentiras” o “la profesora es tan inocente que aprobó a su alumno sin darse cuenta de que se copió el examen”.

La inocencia es visualizada a través de gestos, acciones, sonrisas o miradas. Son símbolos de la inocencia, la virgen y el cordero.

Se habla también de presunción de inocencia, como principio, en el ámbito penal, para designar el estado de falta de culpabilidad en que se halla el procesado, antes de que se presenten y corroboren las pruebas que demuestren la comisión de un delito, y el juez lo haya condenado en su sentencia. Se trata de una garantía procesal.