Concepto de inscripción

El origen etimológico de “inscripción” lo hallamos en el latín “inscriptio”. Se trata de un vocablo integrado por el prefijo que indica que algo es interno, “in” y el verbo “scribere” en el sentido de “escribir”.

Cuando hablamos de inscripción, hacemos referencia a la inclusión de un dato, un nombre o un hecho en una lista o registro, a fin de que de lo inscripto quede constancia con fines diversos: “Inscribimos la fecha del Congreso entre las actividades académicas de nuestra institución, para que los interesados tomen conocimiento”, “Este año inscribiremos a nuestro hijo en un establecimiento educativo de excelencia para que se forme integralmente como persona” o “Los historiadores han inscripto en las páginas de sus libros los acontecimientos más relevantes que marcaron la evolución de los pueblos y su cultura”.

Concepto de inscripción

Lo que se inscribe queda documentado de modo formal, y así permite que lo consignado en la inscripción no quede en el olvido.

Es frecuente realizar inscripciones de postulantes a ocupar vacantes, ya sea estudiantiles, laborales, deportivas, o para quienes deseen presentarse a algún concurso, para lo cual suelen llenarse planillas con los datos personales de los interesados.

Existen inscripciones que se realizan en medallas o monumentos, para grabar por siempre ciertos datos o acontecimientos: “Mi madre me regaló una medalla grabada con la inscripción de mi nombre y la fecha de mi graduación”, “Mandé a grabar un medalla para mi perro, donde inscribí su nombre y nuestro teléfono por si se pierde” o “Fíjate el nombre de quien representa el busto que está en esa plaza; figura en la inscripción hecha en el mármol”.

Metafóricamente se habla de inscribir en la memoria o en el corazón ciertas vivencias que por su trascendencia no quedarán en el olvido: “El viaje familiar que hicimos el año pasado quedará inscripto en mi alma por siempre, pues es el último en el que compartí hermosos momentos con mi querido padre que acaba de morir”.