Concepto de integridad

Integridad en su etimología nos remite al latín “integritas”, compuesto por “in” = no y “tangere” = tocar, aludiendo a lo que lo malo no ha tocado; por lo tanto designa lo recto, honesto, sano, valioso y puro. También como algo completo y total, espiritual y físicamente

Una persona goza de integridad como cualidad moral cuando es honesta, sincera, generosa y decente, o sea intachable en su conducta, sujeta a códigos morales compartidos y positivos. Ejemplos: “El viejo político demostró su integridad moral al renunciar a su jubilación de privilegio” o “ el maestro tuvo una gran integridad al renunciar a su cargo cuando se le exigía enseñar lo que creía era malo para la juventud”.

Sócrates dice que se logra la integridad moral a través del saber, ya que el ignorante no puede poseerla, siendo incapaz de percibir el bien.

La integridad física alude al cuerpo como totalidad sana, en su estructura interna y aspecto exterior; por lo cual los ataques a la integridad física significan lastimarlo, agredirlo, sin un fin noble, como podría ocurrir cuando se opera a un paciente para curarlo con su consentimiento o el de algún familiar directo si el enfermo no está en condiciones de darlo. Ejemplo de ataque a la integridad física: “me golpearon, me quemaron y me arrastraron para robarme; por lo cual además de sufrir un atentado a mi patrimonio también lo hicieron en mi integridad física”. La integridad psíquica también puede ser objeto de ataques, cuando se atenta contra la salud mental de alguien.

En sentido religioso alguien es íntegro cuando sigue los mandatos de Dios, ajusta su conducta a los preceptos bíblicos, y goza de estar en comunión con el proyecto divino, sin esperar recompensas.