Concepto de involución

La etimología de la palabra involución la encontramos en el latín “involutionis”, vocablo compuesto por el prefijo “in” que alude a algo interior, y por “volvere” en el sentido de “dar vueltas”. Se refiere entonces a los giros o vueltas que desembocan hacia el interior del objeto o sujeto, no permitiendo su expansión, sino su repliegue hacia adentro. Es lo contrario a la evolución que implica un desarrollo, un progreso o una expansión.

Referido a un proceso, la involución significa que se vuelve hacia atrás, que no se progresa, por ejemplo: “Hemos involucionado al haber reemplazado nuestras máquinas modernas por estos artefactos que nos han vendido baratos pero son de una calidad paupérrima”, “La economía del país afectada por la crisis, involucionó” o “El reconocimiento de nuestros derechos naturales involucionó al haber tenido que soportar un golpe de Estado”. En este último caso de involucionismo político se trata de volver a formas de gobierno que ya la Historia ha probado que no dan buenos resultados en cuanto a promover el bienestar general. En la involución de las costumbres se trata de culturas que vuelven a prácticas moralmente negativas y ya superadas.

Concepto de involución

En Biología, la involución puede referirse a cualquier vuelta atrás de un proceso biológico, lo que puede ser positivo en algunos casos, como por ejemplo cuando una enfermedad involuciona produciendo la curación; o negativa en otros, cuando se trata entre otros casos, de la función de algún órgano. Por ejemplo la enfermedad de Alzheimer o el alcoholismo, provocan una involución cerebral pues matan a las neuronas y al tejido cerebral.

En el caso del útero, cuando la mujer se embaraza, este órgano evoluciona aumentando su tamaño para albergar al nuevo ser, pasando de pesar 60 gramos a 1 kilogramo. Al dar a luz, el útero va involucionando hasta llegar a su tamaño normal.