Concepto de mayorazgo

La palabra mayorazgo hace alusión al hijo mayor o primogénito de una familia. Tuvo importancia en materia sucesoria pues en ciertas legislaciones, para no dividir el acervo sucesorio y conservar la herencia familiar intacta, especialmente para no desmembrar la propiedad feudal y para conservar los linajes, se le concedían al hijo mayor (hubo excepciones en que se prefirió a otro de los hijos por mayor capacidad) derechos hereditarios, con la carga de conservarlos para poder a su vez volver a transmitirlos al mayor de sus hijos; y en casos de la familia real, la sucesión dinástica, como en el caso de Francia desde Hugo Capeto hasta que se sintieron los cambios liberales de la Revolución francesa.

El mayorazgo fue común en el medioevo en países como Francia y Alemania. El sistema franco establecía que las tierras eran heredadas por el primogénito y los hermanos le debían prestar el homenaje. Inglaterra, Portugal y Polonia, adoptaron el sistema. Por el contrario el sistema lombardo instituía a todos los hermanos como herederos, con idénticos derechos.

En España, a partir del rey Don Jaime (1208-1276) consta la existencia de los mayorazgos. En 1374, don Pedro Ponce de Léón lo estatuyó en su testamento y así fueron luego transmitidos los bienes en la sucesión familiar a partir de entonces, aunque debió romperse ante la premuerte del hijo mayor. Legalmente se instituyeron en el derecho español, en la Edad Moderna, estando en el trono los reyes católicos, en 1505 a través de las Leyes de Toro. En el siglo XIX, las medidas liberales que propugnaron el respeto a la propiedad privada individual y libre, terminó con los mayorazgos. La primera constitución que los suprimió fue la de Bayona en 1808, aunque hubo avances y retrocesos.