Concepto de nefasto

En el latín se encuentra el origen etimológico del concepto nefasto y en concreto en el término nefastus que se componía de dos partes: “ne” que significa no y “fastus” que se traducía como el día en el que se podía impartir justicia. Y es que en el calendario romano existían los días fastos en lo que sí estaba permitido ocuparse de la justicia y los días nefastos en los que no se podía desarrollar ella.

Asimismo en aquella época también los días nefastos eran aquellos que se consideraba que eran jornadas de luto o bien en los que se llevaba a cabo la conmemoración de algún acontecimiento desagradable.

Partiendo por tanto de dicho origen, en la actualidad el concepto nefasto se emplea de manera habitual para referirse a un día o a un momento del mismo concreto que sea triste o funesto por alguna razón. Así, por ejemplo, es frecuente que después de una dura jornada de trabajo donde se han vivido situaciones pésimas que no han dado los frutos que se esperaba se diga: “Hoy he tenido un día de trabajo nefasto”.

No obstante, actualmente el término que nos ocupa también se utiliza como adjetivo para describir a una persona o a una cosa que, bajo nuestro punto de vista, sea desgraciada o detestable por diversos motivos.

Ejemplo de esta última acepción sería una frase como la siguiente: “El Presidente del Gobierno de aquel país dejó claro con su actuación que era un nefasto gobernante”. Asimismo también puede utilizarse para referirse a una cosa: “El matrimonio de mis vecinos es nefasto, no hay nada más que ver como se tratan y comportan”.