Concepto de perspicacia

La palabra perspicacia proviene en su etimología del latín “ perspicacĭa”, integrada por “per”= “a través de” y “specio” = “mirar”. La perspicacia es una cualidad que le permite a quien la posee realizar sobre las cosas o hechos una mirada profunda, aguda y comprensiva.

Una persona perspicaz es inteligente, ingeniosa, y capaz de advertir significaciones que otros no alcanzan a visualizar. Son los que buscan alternativas, nuevos medios y advierten sutilezas.

Son astutos, difíciles de caer en engaños y trampas. Su mente se mantiene clara y sus sentidos atentos.

Concepto de perspicacia

Quienes realizan descubrimientos, los que interpretan textos complicados, los que advierten soluciones donde parece no haber ninguna posibilidad de evitar el fracaso, los que esclarecen delitos que parecen quedar impunes, son perspicaces.

Es una aptitud innata, pero puede cultivarse y perfeccionarse. Si alguien es conciente de su poca perspicacia lo más conveniente es ser cauto, y pedir ayuda a alguien perspicaz. Ejemplo: “Martín no era muy perspicaz, caía siempre en los engaños de sus compañeros de trabajo, hasta que aprendió a que debía leer con detenimiento lo que le entregaban para firmar o consultarlo previamente con un abogado”.
La perspicacia no hace a nadie exitoso por sí sola, sino que debe estar acompañada con la perseverancia. Ejemplo: “Juan era muy perspicaz, pero muy haragán, y por ello nunca estudió ni pudo conservar sus trabajos”.

Bíblicamente se sostiene que Dios dotó a los hombres de perspicacia para realizar su plan, lo que importa saber cuando callar, cuando actuar, cómo no caer en la ira y poder escuchar.

Se denomina perspicacia perceptiva a la intuición que hace que las personas se centren en ciertos aspectos, que le indiquen o adviertan cómo debe resolver la cuestión o si se dirige por el camino correcto.