Concepto de placer

Proveniente etimológicamente del vocablo latino “placere”, la palabra placer significa gustar o agradar. Quien siente placer, se siente pleno, satisfecho, ya sea física, psíquica, material o socialmente.

El fundador de la corriente filosófica utilitarista, Jeremy Bentham, consideró que cuanto más alejado del dolor se encuentra el gozo o placer, es más puro. Los hay de mayor y de menor intensidad, algunos perdurables y otros efímeros, y de acuerdo a su extensión pueden ser para uno solo o para pocos, o para una gran cantidad de personas. Ejemplos: “sentí gran placer con la visita de mi hijo” o “el placer de los alumnos del colegio fue inmenso cuando les repartieron libros y cuadernos”.

De todos modos el placer es subjetivo. Hay personas que sienten placer en leer un libro y otras que lo encuentran aburrido; pudiendo decirse lo mismo del encuentro con amigos, de viajar, etcétera. Hay quienes sienten placer por las cosas espirituales y otras por las materiales, llamados comúnmente, placeres mundanos. El filósofo Epicuro, padre del hedonismo, valoraba todo lo que fuera agradable a los sentidos, pero ponía por encima de ello a los placeres que alimentaban el espíritu. Los placeres debían ser disfrutados con prudencia para evitar las consecuencias negativas de los excesos, que llevan a la antítesis del placer, que es el dolor.

Los utilitaristas opinaron que es la ignorancia la que hace que las personas no puedan disfrutar de los placeres del intelecto.

El cristianismo rechaza los placeres materiales, no así los espirituales, buscando el fin último y como placer supremo, servir al Creador, y vivir eternamente en el paraíso.