Concepto de plenitud

La plenitud es un sustantivo abstracto que se deriva del adjetivo pleno, palabra surgida del latín “plenus” cuyo significado es lleno o completo. Cuando hablamos de plenitud nos referimos a algo a lo que no le falta ningún elemento para estar completo, por ejemplo: “Admiro ese paisaje en toda su plenitud”, “La plenitud es lo que caracteriza a este balneario en esta cálida tarde de Domingo” o “No te quedes con un elemento del problema planteado, analiza toda la cuestión en plenitud”. Este último ejemplo hace recordar que la plenitud es clave cuando debemos resolver cualquier cuestión, pues nos posibilita hacer un estudio global y no parcial e incompleto. Por ejemplo un médico que atiende a un paciente y lo medica por un solo síntoma que manifiesta, sin examinarlo en plenitud, puede omitir indagar la causa real de la dolencia, y con ello errar el diagnóstico, y por ende, el tratamiento y la cura. A esto apunta sin dudas, el pensamiento holístico.

Concepto de plenitud

La plenitud se usa frecuentemente para calificar ciertas etapas de la vida, donde la persona ha alcanzado las metas propuestas y la madurez suficiente para gozar de esos logros de manera emocionalmente madura, éticamente correcta y racionalmente práctica. Por ejemplo: “Pobre hombre, tenía tan solo 30 años y la cruel enfermedad no le permitió llegar a la plenitud de su vida” o “Siento que he llegado a la plenitud de mi vida, he formado el hogar que deseaba y disfruto de mi trabajo cada día”. La plenitud o sentirse completo es algo subjetivo, ya que lo que para algunos les brinda plenitud a otros no los completa. Todo dependerá de los objetivos individuales.

La filósofa existencialista francesa Simone de Beauvoir (1908-1986) tituló al segundo tomo de sus “Memorias”, “La plenitud de la vida” el que fue publicado en el año 1960, desarrollada antes y durante la Segunda Guerra Mundial y revela un compromiso de la autora con este particular y terrible momento histórico.