Concepto de prelación

La palabra prelación, del latín “praelatio” se compone de varios términos latinos: el prefijo de antelación “prae”; la raíz “latio” que se refiere a llevar alguna cosa, más el sufijo “tio” que indica que se trata de una acción y/o un efecto.

La prelación es aquello que hace que se le de prioridad a un asunto sobre otro u otros. Para que haya prelación no debe existir un objeto único que mueva el obrar, sino al menos dos. Ejemplos: “Por orden de prelación, primero voy a atender a mis hijos, y si me queda tiempo llamaré por teléfono a mis amigas” o “Debes establecer prelación en tus labores, si haces todo junto no harás nada bien”.

Concepto de prelación

Establecer prelaciones tiene que ver con organizarse, con establecer un método y estrategias en la consecución de fines. Tiene mucho de objetivo, pero también influye la subjetividad a la hora de establecer las prioridades. Hay personas que entre sus prelaciones pondrán los logros materiales y otras los espirituales, o algunas antepondrán el trabajo a la familia o viceversa. Esto tendrá por supuesto mucha importancia en el proyecto de vida individual o grupal según el caso y está en gran conexión con los valores. Hay prelaciones que nadie discute, como poner la defensa de la vida por encima de todas las demás situaciones, por ejemplo: “No me importa destrozar la puerta de su casa para entrar, si sé que su dueño está allí necesitando ayuda, la vida es la prelación siempre”.

En el ámbito jurídico, las normas tienen una jerarquía que establecen su orden de prelación a la hora de aplicarlas, por ejemplo el artículo 963 del Código Civil y Comercial de la República Argentina dispone la siguiente prelación normativa, si concurren en su aplicación normas del Código y leyes especiales: Primero: las normas indisponibles de la ley especial y del código; segundo: las normas contractuales particulares, tercero: las normas supletorias contenidas en la ley especial y por último las normas supletorias del código unificado.

Por otro lado, también implica que la norma legal de menor rango no pueda contradecir a la de mayor prelación, siendo la más importante, la Constitución Nacional de un Estado.