Concepto de prodigio

Para encontrar el origen etimológico de prodigio hay que ir hasta el latín pues allí se encuentra la palabra de la que procede: prodigium. Un término este que ha propiciado que el concepto que nos ocupa sea empleado hoy para definir a todo aquel suceso raro que excede los límites que la Naturaleza tiene marcados como normales.

Así, partiendo de dicha definición, tenemos que subrayar que actualmente existe una serie de fenómenos que son considerados como auténticos prodigios por su singularidad y extrañeza. Este sería el caso, por ejemplo, de la llamada aurora boreal que es una forma lumínica que aparece en el cielo por la noche en determinados momentos y puntos de la geografía mundial.

En parte similar a esta definición, está la segunda acepción que el Diccionario de la Real Academia le otorga al concepto que nos ocupa. Así, establece que esté también puede llegar a ser utilizado para hacer referencia a toda cosa que sea especial o rara en su línea.

Pero este término, su utilización más concretamente, va más allá. De esta forma, en el ámbito religioso aquel es empleado para referirse a lo que se da en llamar milagros, es decir, a aquellos hechos que por su carácter extraordinario y por trasgredir las normas de la Naturaleza se considera que tienen un origen divino.

La última acepción de la palabra que estamos analizando es aquella que se utiliza para describir a todas aquellas personas que tienen la capacidad de poseer una cualidad en un grado realmente extraordinario. Así, por ejemplo, se considera que Mozart era todo un prodigio de la música por su capacidad creativa pues ya con tan sólo cinco años componía obras musicales que encandilaban a la aristocracia europea.