Concepto de rapidez

La rapidez alude a la calidad de rápido, que procede del latín “rapidus” palabra integrada por el verbo “rapere” en el sentido de “robar”, más el sufijo de cualidad “idus”, y se usa para designar a aquel o a aquello que arrebata tiempos y distancias. Es sinónimo de raudo con quien comparte etimología. Con respecto a veloz, del latín “velox”, se emplean indistintamente velocidad y rapidez en el lenguaje cotidiano aunque técnica y científicamente la velocidad es una magnitud vectorial (la rapidez no) que alude al ritmo de cambio en la posición del objeto, tomando en cuenta su rumbo o dirección.

Concepto de rapidez

La rapidez se mide estableciendo una relación entre un hecho y el tiempo que le lleva efectuarlo o entre el inicio de una actividad y su llegada a la meta y el tiempo invertido en ello. La celeridad promedio o velocidad, relaciona distancia recorrida y tiempo empleado para ello. Fue Galileo el primero en establecer esa relación. Así por ejemplo, diremos que un competidor ganó una carrera, si saliendo desde un mismo punto que otros, arribó a otro lugar establecido en común, en menor tiempo que los otros; o que habiéndoles dado a todos los estudiantes una misma tarea a realizar, el que la hizo con más rapidez es el que la terminó primero, no importando si la hizo bien o mal.

Puede aplicarse también la rapidez, a las reacciones y a los pensamientos: “Juan tiene contestaciones rápidas, y a veces puede lastimar al no pensar lo que expresa” o “Piensa con mayor rapidez, se te termina el tiempo asignado para responder las preguntas del examen”.

La rapidez puede ser una virtud o un defecto según el contexto. En el caso de una carrera, o en una emergencia, será algo positivo pero en otras situaciones puede ser peligroso, por ejemplo cuando se aplica a conducir un vehículo superando las máximas permitidas, pues puede generar accidentes graves.