Concepto de rasgo

La palabra rasgo alude a la acción del verbo rasgar, que a su vez procede etimológicamente del latín “rasgare” que consiste en la conducta de romper o despedazar en forma manual, materiales que lo permitan, como por ejemplo, papeles o cartones.

De allí que rasgo también se aplique a ciertas partes en las que puede descomponerse una totalidad, como por ejemplo los rasgos de la escritura, que hace referencia a los trazos que realizamos cuando escribimos palabras o números o realizamos algún dibujo. Ejemplos: “escribes con rasgos firmes” o “tu letra presenta rasgos de difícil comprensión”.

Concepto de rasgo

Los rasgos faciales son cada una de las partes que integran el rostro humano, por ejemplo quien posee nariz, orejas y boca grandes para lo que se entiende convencionalmente, se dice que posee rasgos prominentes. Biológicamente los rasgos de una persona están determinados por su genotipo (lo que se hereda) y se expresan en lo que observamos (fenotipo).

Cuando decimos que vamos a describir algo “a grandes rasgos” significa que no nos vamos a detener en los detalles, sino que expondremos cómo es, de modo general.

En Psicología, según el psicólogo contemporáneo norteamericano, Gordon Allport, autor de la “Teoría de los rasgos” estos son las notas distintivas de cada ser humano, que agrupadas en número de entre cinco y diez, pueden revelar la personalidad del sujeto que los posee. Quienes tienen estos rasgos parecidos entran en un “tipo” de personalidad. Los rasgos hacen que un individuo, en situaciones y circunstancias similares se comporten de un modo afín.

Los rasgos pueden ser comunes a muchos; o propios de cada individuo, y entre estos últimos, los hay muy marcados, y condicionantes de forma decisiva en la personalidad (rasgos cardinales). Son los que diferencian de modo radical a una persona de otra, por ejemplo cuando decimos que Napoleón tenía una personalidad muy dominante. Los rasgos centrales son los que hacen que cada uno sea un individuo diferente y único, por ejemplo “Juan es aplicado, sincero, tímido, responsable y distraído” o “Marcela es reservada, franca, egoísta y caprichosa”. Por último, lo rasgos secundarios son los que aparecen a veces, cuando se presentan ciertas circunstancias: “Mi hermana es muy tranquila y cariñosa, pero cuando tiene que rendir un examen está nerviosa y alterada”.