Concepto de realismo

El realismo puede estar referido a lo que se ajusta a la realidad, como lo opuesto a lo fantástico o imaginario; o al rey, como representante del sistema político monárquico.

En el primer sentido, decimos que alguien es realista cuando es objetivo con respecto a lo que acontece, percibe la realidad sin disfraces impuestos por sus propios sentimientos y tendencias. Por ejemplo: “Su realismo le permitió observar que el negocio que le proponían era inviable” o “Es muy realista, nunca se deja llevar por sus sueños, proyecta sobre seguro”.

El realismo no solo se manifiesta en la vida cotidiana sino en la literatura, en las artes, en la política, etcétera, y fue una tendencia predominante en el siglo XIX, bajo el predominio de la nueva sociedad burguesa, que es lo que el realismo trata de mostrar del modo más auténtico posible.

En pintura, se destacaron por ejemplo, los franceses Jean François Mollet (1814-1875) que retrató la miseria de los campesinos, consiguiendo el rechazo de la rica sociedad parisina, con obras como “El Angelus”; Gustave Coubert (1819-1877) que se ocupó también de temas sociales; mientras que Camile Corit (1796-1875) eligió como objeto, los paisajes. El pintor realista más admirado fue Claude Monet (1823-1883) que originó la tendencia al realismo en su máxima expresión: el impresionismo.

El realismo filosófico medieval sostiene la existencia de los universales, a diferencia de los nominalistas que los niegan. Esta concepción realista implica concebir que existen los géneros a los que todas los seres pertenecen y que las diferencias individuales no son esenciales, sino accidentales.

Modernamente, el realismo en Filosofía se opone al idealismo, considerando al sujeto cognoscente diferenciado del objeto de su conocimiento, que tiene una existencia independiente de aquel.

En la Literatura, nació oponiéndose a la corriente romántica y sus exageraciones, caracterizándose por la sencillez y el relato de hechos cotidianos y de los acontecimientos del modo más fidedigno posible. Se destacó entre otros, Charles Dickens, con muchas obras, entre las que cabe destacar la historia de su propia vida contada en “David Copperfield”, publicada en 1850.