Concepto de refuerzo

La palabra refuerzo alude a la acción y también al efecto del verbo reforzar, que procede en su etimología de dos vocablos latinos: el prefijo de reiteración “re” y “fortis” en el sentido de fuerte o vigoroso. Un refuerzo es, por lo tanto lo que da mayor resistencia o solidez a algo material o inmaterial. El refuerzo puede consistir en alguna pieza o adicional que añade un complemento a otra para que tolere mejor la presión a la que está sometida o tenga mayores aptitudes, por ejemplo: “Voy a hacerle un refuerzo a esta costura en la parte de atrás del pantalón para que no se abra cuando te sientas, ya que lo usas muy apretado” o “Creo que pondré un refuerzo en el respaldo de mi silla para que soporte mejor mi peso”. Los elementos que se añaden pueden ser también humanos: "Por fin llegaron los refuerzos poiciales, ya que una unidad sola no podía detener a la peligrosa banda de delincuentes" o "Se logró ganar la batalla a causa de que llegaron las tropas de refuerzo".

Concepto de refuerzo

El refuerzo también puede consistir en una ayuda extra para lograr un objetivo intelectual o biológico, que de lo contrario no se lograría, por ejemplo: “Le pondré a mi hijo un profesor particular de matemática para que refuerce sus conocimientos, así me aseguro de que apruebe el examen” o “Para que restablezcas completamente tu salud debilitada, te prescribiré un refuerzo vitamínico”.

En el conductismo, corriente psicológica que estudia en la conducta humana sus manifestaciones observables, se conoce como refuerzo o reforzamiento, a aquel estímulo, que aplicado a un compartimiento hace más probable que se repita a futuro. Por ejemplo, una buena nota o una felicitación actúa como refuerzo para que el alumno siga estudiando (reforzador positivo) o lograr la misma conducta, prometiéndole que si estudia podrá elegir como compañero de banco el de su agrado, sabiendo que el actual le disgusta (reforzador negativo).