Concepto de reprobación

La palabra reprobación procede del latín “reprobatio” que hace referencia a la acción y también al efecto de reprobar, del latín “reprobare” vocablo integrado por el prefijo de regresión “re” y por “approbare” que puede entenderse como pasar una prueba de modo satisfactorio.

La reprobación es la denegación de la aprobación, o sea, el rechazo o denegatoria de alguna acción, por algún motivo. Implica su no aprobación por no pasar la prueba requerida que puede ser objetiva o subjetiva.

Reprobar tiene consecuencias negativas como no obtener una autorización, una certificación, un ascenso, o ser pasible de una sanción. La reprobación muchas veces puede verse como un desafío para poder posteriormente, si se corrigen las fallas, lograr la aprobación, o vivirse como frustración y desencanto, conduciendo a la amargura y a la apatía, lo que solo tenderá a desencadenar más reprobaciones.

Ejemplos: “Tuve la reprobación de mi jefe porque no le gustó mi informe, y me dijo que lo hiciera de nuevo”, “La comunidad ha desaprobado la gestión de su gobernante y salió a la calle a manifestarlo”, “Mi mamá reprobó mi conducta y me castigó no dejándome salir este fin de semana”, “Reprobé mi examen y deberé rendirlo de nuevo” o “Las conductas que la sociedad reprueba gravemente son tipificadas como delitos en las leyes penales”.

Todos en algún momento de nuestras vidas, obtuvimos alguna reprobación por alguna acción incorrecta ya que ningún ser humano está exento de errores. Lo importante es aprovechar de ellos para aprender y mejorar.

Sin embargo hay que tener en cuenta que la reprobación puede provenir de nuestra propia percepción de lo que hicimos, y tal vez podamos ser muy duros al juzgarnos; o si es la reprobación un acto de terceros, también ellos pueden equivocarse. Muchas veces ciertas acciones que algunas culturas reprueban son aceptadas y hasta bien vistas por otras, como por ejemplo para los musulmanes es reprobable la vestimenta de las mujeres occidentales y viceversa. Por ello podemos afirmar con certeza que son reprobables todas aquellas conductas que nos perjudican a nosotros mismos (por ejemplo comer y/o beber alcohol en exceso, fumar, etcétera) o a terceros (lesionar, estafar, robar o matar). El resto de las conductas serán o no reprobables según el juzgador (individual o colectivo).