Concepto de requerimiento

Cuando hablamos de requerimiento aludimos a la acción y también al efecto del verbo requerir, palabra que se originó en el latín “requirere” integrada por el prefijo de reiteración “re” y por “quaerere” en el sentido de “preguntar” siendo por lo tanto el hecho de preguntar y volver a hacerlo, indagando con profundidad, peticionando y determinando una exigencia, a modo de necesidad, sobre una cuestión personal, administrativa, judicial, o extrajudicial.

Ejemplos en el sentido de peticiones: “Los niños le hicieron a su madre varios requerimientos entre los cuales estaba que pasara más tiempo con ellos”, “Se requirió la presencia de un abogado para defender al reo”, “A requerimiento de la defensa se solicitaron nuevas pruebas en el juicio” o “Los ciudadanos hicieron muchos requerimientos al gobierno”. Ejemplos en atención a necesidades: "Los requerimientos nutricionales diarios diaros de tu bebé debes consultarlos con el médico" o "El requerimiento de agua es lógico cuando se tiene sed".

Concepto de requerimientos

Los requerimientos no siempre son legales. Ejemplos de requerimientos ilegales: “El ladrón me requirió la entrega de todo mi dinero” o “El funcionario me requirió un soborno para no cobrarme la multa”.

Un requerimiento triste e históricamente famoso fue el que se hizo en 1512, por el jurista y consejero real, Juan López de Palacios, ordenado por el rey Fernando II de Aragón, en el contexto de la conquista española en tierras americanas, y para resolver la cuestión moral de si era justo el despojo que se hacía de las propiedades y cultura de los nativos, conocido como el “Requerimiento de Palacios Rubio” por el cual se les leía el texto a los aborígenes exigiéndoles por mandato divino su obediencia a la Corona española y a los conquistadores, y su conversión al cristianismo, bajo amenaza de muerte o sometimiento a esclavitud. La lectura de este documento se hacía a modo de advertencia antes de atacarlos, dándoles una supuesta oportunidad de rendirse y evitar que sean muertos, o sufrir todo tipo de daños.

El poder de España sobre el territorio americano se justificaba según el texto, ya que San Pedro fue el elegido de Dios como cabeza de su reino, siendo el Papa su sucesor con poder sobre todos los hombres y los lugares, y fue él quien entregó en donación esas tierras a dichos reyes.

Fray Bartolomé de las Casas, entre otros, le negó legalidad a ese documento, considerándolo contrario a las ideas cristianas.