Concepto de sagaz

La palabra sagaz es un adjetivo que deriva etimológicamente del latín “sagax”, palabra integrada por “sagire” = buen olfato y por el sufijo “ax” que indica una tendencia. Alguien sagaz es astuto, pudiendo visualizar y comprender situaciones que no se presentan con claridad y evidencia.

Ser sagaz es muy útil para cualquier especie animal (por ejemplo cuando los perros pueden localizar a alguien perdido o a quien pretenden cazar) y también para el hombre ya que le permite percatarse de engaños y descubrir soluciones donde parece no haber salida. Para ciertas profesiones ser sagaz es un requisito, como ocurre con los investigadores, los detectives privados, los policías o los que planean estrategias (de combate, de marketing, de juego, etcétera).

Concepto de sagaz

En el ámbito de los negocios también es fundamental ser sagaz para lograr éxito, ya que con dicha capacidad se puede percibir lo que puede resultar una idea o producto exitoso, crear una campaña de ventas novedosa, elegir el correcto lugar para ser punto de venta, o saber cómo captar la atención y la preferencia de la clientela.

Ser sagaz es una cualidad, que se asocia a la inteligencia, pero también a la prudencia, ya que se espera el momento adecuado para actuar o decidir, y no se lo hace de modo impetuoso. Prevé las posibles consecuencias de sus acciones y anticipa las reacciones de sus oponentes o competidores. Siempre está un paso adelante de los demás, tomado recaudos pero también siendo pionero en el obrar diligente y eficaz.

Un ejemplo de sagaz es el personaje creado por la imaginación de Sir Arthur Conan Doyle, escritor y médico escocés que vivió entre los años 1859 y 1930; Sherlock Holmes, un detective de mediados del siglo XIX que conmovió a Inglaterra por su sagacidad en la resolución de casos complicados, con su admirable capacidad deductiva.