Concepto de saldo

Terminar una relación obligacional significa saldarla. Viene del término latino “solutio” que significa pagar lo adeudado, o desarmar la atadura legal con el acreedor. Por ejemplo: “Al cumplir mi condena saldé la deuda con la sociedad” o “Saldé la deuda impositiva abonando mis impuestos atrasados con los intereses”.

Contablemente, el saldo resulta de restar el pasivo al activo patrimonial, pudiendo dar positivo, cuando el activo es mayor, negativo, cuando el pasivo es más que el activo, o nulo cuando el activo y el pasivo son idénticos. En este mismo sentido, cuando alguien dice “Voy a hacer un balance de mi vida”, contrapone los aspectos positivos y negativos para obtener un saldo (resultado) que también puede resultarle bueno o malo, desde el punto de vista extrapatrimonial.

En un acontecimiento, el saldo es lo que resultó del evento, que puede ser favorable o desfavorable. Así decimos el choque dejó un saldo de dos muertos y un herido, o que “El saldo del huracán fue que muchas familias quedaron sin vivienda, o “El saldo de los exámenes finales arrojó que los alumnos aprendieron más que el año anterior”.

Comercialmente, se llaman saldos a las mercaderías que quedan sin vender de un conjunto de ellas, sobrando talles discontinuos en prendas de ropa o números sueltos en calzados. Muchas veces se colocan en mostradores separados con precios más bajos.

También se denomina saldo, en la práctica comercial al resto del dinero que queda por abonar de una mercancía. Por ejemplo: “Compré un auto en diez cuotas de mil dólares. Aboné tres, y me queda un saldo de siete mil dólares”.