Concepto de severo

Si buscamos la etimología del adjetivo severo, debemos remontarnos al latín donde “severus” designaba a quien era duro, rígido, riguroso e inflexible en sus decisiones y acciones.

Las personas severas en su personalidad, son intransigentes, buscan la perfección y no dudan a la hora de poner límites o aplicar sanciones. A veces la severidad la aplican con respecto a sí mismo y a los demás, y en otros casos, solo a ellos o únicamente a los otros. Ejemplos: “El padre es muy severo con sus hijos, los castiga duramente si no hacen sus tareas”, “No seas tan severo contigo mismo, tómate vacaciones de vez en cuando”, o “El maestro se muestra severo y no tolera ningún acto de indisciplina en el aula, pero él llega habitualmente tarde”.

Concepto de severo

Una expresión severa, es aquella donde el rostro aparece inmutable, serio, el ceño fruncido y la mirada de reojo o fija.

En cuanto a los fenómenos naturales es habitual que se los llame severos, cuando se presentan en forma extrema, por ejemplo, temperaturas o lluvias severas. Una enfermedad severa es la que compromete en forma seria el estado de salud del paciente. Ejemplos: “El estrés puede generar trastornos psicofísicos muy severos” o “El cáncer es una enfermedad muy severa”.

Las leyes severas son las que imponen castigos ejemplares y duros, y así lo eran las leyes antiguas. La expresión latina “Dura lex, sed lex” significada nada menos que la dureza o severidad de la ley era lo que la hacía ser tal. La Ley del Talión, impuesta por el Código de Hammurabi (Babilonia) o la ley romana de las XII Tablas son ejemplos de leyes de gran severidad. Son más comunes actualmente en las dictaduras. Las que imponen penas capitales son las más severas.

Una crisis severa es aquella que se muestra con dureza y difícil de revertir, por ejemplo, la crisis económica de 1930, que afectó al mundo entero.

Por otra parte, Lucio Septimio Severo, fue el nombre de un emperador romano norteafricano, que gobernó entre los años 193 y 211. Otro emperador romano, fue Flavio Valerio Severo, que se desempeñó primero como César en el año 305 y luego como Augusto en el 306, en el sistemas de Tetrarquías ideados por el emperador Diocleciano.