Concepto de talento

En la lengua griega τάλαντον o “tálanton” y en el latín “talentum” era el plato de la balanza usado para pesar, entre otras cosas, lo metales que servían como medios de pago, designando el talento una antigua moneda, nacida en Babilonia pero extendido su uso por todos los pueblos del Mediterráneo, que representaba aproximadamente el peso necesario de agua para llenar una ánfora.

En la parábola bíblica “de los talentos” Mateo refiere que el que más tiene, tendrá más, y se le quitará al que menos posee. Interpretada esta parábola hizo surgir la noción de talento como aptitud, o la de inteligencia, como capacidades para generar más conocimientos o méritos, del mismo modo que el rico lo tiene para hacer más dinero.

Concepto de talento

El talento entonces es una potencialidad para desarrollar actividades artísticas, intelectuales o deportivas, una predisposición que facilita la consecución de algo, con respecto a otros a los que se les dificulta por carecer de dichas aptitudes. Ejemplos: “Debes descubrir para qué tienes talento y dedicarte con ahínco a explotar tus condiciones”, “Para poder jugar bien al fútbol se debe tener talento” o “En el programa de televisión se intenta que se descubran nuevos talentos musicales”.

¿Se nace talentoso? Sin dudas cada persona trae consigo una serie de talentos innatos, pero es la educación la que contribuye a desarrollarlos. El talento es una manifestación de la inteligencia, y según Howard Gardner existen muchos talentos o fortalezas dentro del ser humano que permiten que al ser explotados la persona los desarrolle, cumpliendo en ello la escuela un rol importantísimo.

Para el médico y ensayista crítico argentino José Ingenieros (1877-1925) no es lo mismo ser genial que talentoso. En su obra “El hombre mediocre” dice que el genio es creativo, hace lo que nadie realiza o de un modo único, en cambio el talentoso hace lo mismo que otros, pero mejor.