Concepto de tatuaje

El término tatuaje, que ahora nos ocupa, tiene su origen etimológico en el francés y más concretamente en la palabra tatouage. No obstante, la misma, a su vez, procede del concepto “tátau” del samoano. Y es que parece ser que los marineros que viajaron por el Pacífico y descubrieron los tatuajes que los samoanos llevaban tradujeron su término como actualmente ha llegado hasta nuestros días.

Cuando hablamos de tatuaje, nos estamos refiriendo a todo aquel dibujo que se graba en la piel humana y que se consigue llevando a cabo la introducción mediante punzadas de una serie de materias colorantes bajo lo que es la epidermis.

Desde hace algunos años llevar un tatuaje es algo muy de moda en todo el mundo y se ve incluso incentivado por el hecho de que famosos de la sociedad actual se han convertido en auténticos fanáticos de llenar su cuerpo de dibujos de estas características. Este sería el caso, por ejemplo, del futbolista David Beckham.

Textos en diversas lenguas, figuras humanas o mitológicas, símbolos tribales o seres mágicos son algunos de los elementos por los que se decantan en su gran mayoría las personas que desean hacerse un tatuaje. Este, en concreto, podemos clasificarlo en dos: temporal, que es el que se borra pasado un tiempo, o el de para toda la vida que sólo se conseguirá eliminar mediante la utilización de la técnica láser.

Además de lo citado, hay que subrayar que el concepto tatuaje tiene una segunda acepción. En este caso se emplea para definir a toda aquella señal o marca que queda entorno a la herida que se ha producido por el disparo cercano de un arma de fuego.