Concepto de trivial

Buscando el origen etimológico del adjetivo trivial, nos remontamos al latín “trivialis”, que a su vez se tomó de “trivium” que aludía a lo que estaba conformado por tres elementos. En el caso de Roma se hacía referencia a tres caminos que se encontraban entre sí o confluían, donde las personas al cruzarse o descansar en las postas, conversaban de asuntos sin importancia o intrascendentes, por ejemplo, del clima o de precios de productos. En la Edad Media, el “trivium” pasó a usarse para nombrar a aquellas asignaturas universitarias referidas a la gramática, a la dialéctica y a la retórica, a las que se consideraba más básicas, introductorias del “quadrivium”, que reunía a las materias que se relacionaban con la matemática, consideradas más avanzadas.

Concepto de trivial

Lo trivial en la actualidad y tomando en cuenta la etimología, designa a las cosas sencillas, cotidianas o simples. Por ejemplo: “Tuve con la familia de mi esposo una conversación trivial para evitar tocar temas profundos, ya que no coincidimos en ellos, y quisimos evitar conflictos”, “Me aburre leer textos filosóficos triviales, se supone que me muevan a reflexionar y no sean tan sencillos y tediosos”, “El periódico informa cosas triviales para evitar referirse a la tremenda crisis económica que se avecina” o “Mi vida es trivial y aburrida, nunca me ocurre nada interesante”.

Si bien lo trivial hace mención a cosas de poca importancia, éstas muchas veces, asociadas a nuestro día a día, pueden volverse importantes y valorarse mucho, por ejemplo: “Extraño mucho a mi vecina, desde que ella falleció ya no veo cada mañana su cara sonriente y sus comentarios triviales, que me arrancaban una sonrisa”.

En Matemática, con trivial se designa a aquellos objetos que poseen una estructura simple, como sucede en el caso de los conjuntos vacíos. También puede referirse a ecuaciones constituidas por estructuras muy simples.