Concepto de vacilación

La vacilación, del latín “vacillatĭonis” es la acción y además el efecto del verbo vacilar, del latín “vacillare”, tal vez derivado de “vacillum” en el sentido de “bastón”, ya que “vacillare” es la acción de tambalearse, como lo hace aquel que debe valerse de un bastón para andar.

El que actúa con vacilación carece de seguridad y firmeza, duda, por lo cual sus actos se muestran poco creíbles. Puede ser para hablar, para tomar decisiones, para responder preguntas, para hacer ejercicios físicos, etcétera. Ejemplos: “Su modo de hablar vacilante no convenció a nadie”, “Vaciló entre anotarse en la Universidad o comenzar a trabajar”, “Vaciló tanto en el examen que no logró aprobarlo” o “Su andar vacilante sugería que se hallaba en estado de ebriedad”.

Concepto de vacilación

Todos hemos vacilado alguna vez al tomar decisiones importantes, o al tener que dar una respuesta, y eso es absolutamente normal. Sin embargo, si en la vida vacilamos de todo lo que hacemos eso responde a una inseguridad interna que debemos tratar de superar, confiando más en nosotros y en que nuestras decisiones si son tomadas de modo racional serán buenas, y que si nos equivocamos habrá otras oportunidades. Los indecisos o vacilantes deben pensar con optimismo y en positivo, ya que de lo contrario tardarán tanto en decidirse que tal vez la oportunidad ya haya pasado cuando por fin dejen de vacilar.

En el hablar, las vacilaciones se expresan en silencios, titubeos y falta de fluidez, lo que muchas veces responde a un estado de nerviosismo, que hace que el mensaje no suene convincente. Dominar el arte de la oratoria, incluye evitar las vacilaciones en la expresión oral.

Las cosas también pueden tener movimientos vacilantes como ocurre con un péndulo o la llama de una vela, que se mueven de un lado a otro.

En Medicina se denomina vacilación urinaria, a la dificultad que puede presentar la orina para salir del cuerpo, lo que es más frecuente en hombres mayores por problemas en la próstata, que se encuentra agrandada.