Concepto de vano

Del latín vanus procede el actual concepto de vano que se caracteriza porque tiene varias acepciones y todas ellas poco interrelacionadas. Entre las más usuales se encuentra aquella que expresa que vano es algo que está carente de realidad, de entidad o de sustancia. En este sentido, se podría emplear dicho adjetivo, por ejemplo, para afirmar que “José sólo tenía vanas ilusiones”.


De la misma forma también puede emplearse dicho término para expresar que algo no tiene solidez, que está hueco o que está vacío. Así, es frecuente decir: “Lo que expresó aquel hombre ante su esposa no era nada más que un juramento vano”.

La tercera acepción que tiene el concepto que estamos desarrollando es aquella con la que se viene a definir a todo aquel fruto de cáscara que se caracteriza porque su sustancia interior o la semilla que guarda o bien está podrida o bien está completamente seca.

Además de los significados citados uno de los más importantes de la palabra vano es aquel que se emplea en el ámbito de la Arquitectura. Así, en este campo técnico el término que nos ocupa viene a definir a cualquier tipo de abertura que se realiza o que se encuentra en un elemento arquitectónico como un muro o un techo.
De esta forma es muy habitual que oigamos hablar del vano de la puerta o del vano de la ventana.

Y finalmente también es reseñable que el concepto que nos ocupa es frecuente que sea utilizado como parte de la locución adverbial “en vano”. Ella viene a ser sinónimo de inútilmente, sin necesidad o sin razón. En este sentido, la frase más empleada es “No usarás el nombre de Dios en vano”.