Concepto de vil

En la palabra latina vilis se encuentra el origen etimológico del término actual vil. Un adjetivo de corte peyorativo que se emplea para definir a toda aquella persona que se considera que es indigna, despreciable o infame. Calificativos estos que en muchas ocasiones van asociados al hecho de que alguien no posee ningún tipo de valores.

En este sentido, podríamos poner como ejemplo la siguiente frase: “Aquel hombre era un ser vil por el comportamiento que daba a quienes le rodeaban. Los humillaba, los maltrataba y no tenía ningún tipo de consideración hacia ellos”.

Asimismo, el concepto vil también es empleado en otras muchas ocasiones para exponer que un ser humano falta o no corresponde a la confianza que en él han depositado otras personas.

Es necesario subrayar en el punto que nos encontramos que este término va asociado de manera indisoluble a dos palabras que ya forman parte del acervo popular. Por un lado, es frecuente que se hable del vil metal, una manera negativa de hacer referencia al dinero. Se suele utilizar, por ejemplo, cuando se dice que, por culpa del mismo, alguien ha actuado de mala manera para conseguir ser más rico o cuando un ser humano no tiene acceso a un servicio vital porque carece de liquidez.

Por otro lado, el concepto que nos ocupa viene a emplearse para formar el nombre de un instrumento que en España se utilizaba, hasta la derogación en el año 1978, para aplicar la pena capital: el garrote vil. Un collar de hierro provisto de un tornillo era la infraestructura de este sistema con el que se conseguía que al reo se le rompiera el cuello y muriera así de manera rápida.