Concepto de virgen

La palabra virgen en su etimología remite al latín “virgo”. San Isidoro relaciona la palabra virgen, en su origen, con la ausencia de pasión femenina y con la más tierna juventud.

Podemos hablar de una persona virgen, aludiendo a qué jamás mantuvo relaciones sexuales, requisito entre los sacerdotes católicos, que deben mantenerse célibes. En materia religiosa la exigencia de la virginidad no es nueva, ya que les fue exigida a las vírgenes vestales de la antigüedad romana. Eran las vírgenes vestales sacerdotisas destinadas al culto de la diosa Vesta, debiendo mantener siempre encendido el fuego sagrado. Ingresaban en general a la edad de 16 años, pudiendo salir de esa condición alrededor de los 46 años.

En nuestra cultura, por influencia de la religión, se consideró hasta no hace mucho tiempo a la virginidad como sinónimo de mujer virtuosa, debiéndose llegar virgen al matrimonio, estado de pureza reflejado en el blanco vestido de la novia.

La virgen María, madre de Jesús, es quien concibió a su hijo Jesús, por obra del Espíritu Santo, y sin haber tenido relaciones carnales con ningún hombre. Se aplica además a aquellas mujeres que la Iglesia ha distinguido por su pureza y espíritu íntegro.

El signo zodiacal, virgo, representa a una virgen.

También se habla de virgen en el sentido de cosas que se mantienen en estado de pureza u originario, como la tierra aún no cultivada o una cinta de video aún no usada. Otra aplicación del término es para referirse a aquellos productos que no han sufrido procesos artificiales para elaborarlos, no están refinados ni poseen conservantes, como el aceite de oliva virgen, que es un jugo de aceitunas en estado de pureza.