Concepto de vital

La palabra vital procede en su etimología del latín “vitalis” y se refiere a todo lo que tenga relación con la vida, sus signos y síntomas; a aquellos seres vivos que se muestran entusiastas y vigorosos; y también a aquello que es de suma trascendencia o esencial, ya que de no poseerlo o hacerlo, la vida estaría en riesgo.

Considerando el primer aspecto podemos dar los siguientes ejemplos: “La planta ya no tiene tanta vitalidad, está perdiendo sus hojas” o “El hombre ya no presenta signos vitales, su corazón a dejado de latir. Ha fallecido”.

Concepto de vital

En el segundo sentido, lo usamos entre otros casos para hablar de: “El cachorrito se muestra muy vital a pesar de estar bastante enfermo, come y juega como si estuviera sanito” o “María es una niña muy vital, siempre está jugando y riendo, en cambio su hermanito es tímido y apocado”.

Con respecto a la tercera acepción, podemos usarlo en los siguientes casos: “El agua es un recurso vital pero escaso, por eso debemos cuidarla mucho”, “El amor puede resultar igual de vital que el aire para que una persona pueda vivir feliz”, “Es de vital importancia que la operación se haga hoy, ya que de lo contrario su salud estará en riesgo”, “Es vital preocuparse por los menores abandonados, ya que una vez que crezcan sin hogar será difícil revertir los efectos nefastos en su salud psicofísica” o “Que los bomberos apaguen el incendio en cuestión de segundos, es vital”.

La expresión “razón vital” fue acuñada por el filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955). Para este autor el “yo” está integrado al mundo real y no separado de él. Por ende, el ser humano interactúa con realidad, de allí su famosa frase “yo soy con mis circunstancias”. Estas circunstancias se presentan en opciones y el hombre frente a ellas debe tomar decisiones vitales, y al hacerlo, esa razón vital se transforma en histórica.