Concepto de vulgar

La procedencia etimológica del adjetivo “vulgar”, la hallamos en el latín “vulgaris” que a su vez deriva de “vulgus”, que hacía referencia a la gente común, al pueblo en general, designando luego por extensión, lo ordinario, lo que no sale de lo común, lo poco refinado o culto, generalmente asociado con el mal gusto.

Ejemplos de uso: “Es muy vulgar comer con la boca abierta”, “Los gestos obscenos que realizó el jugador a los integrantes del equipo contrario fueron muy vulgares”, “Su casa está decorada de modo vulgar, con muebles y adornos adquiridos a bajo costo y en lugares poco elegantes”, o “Sus ropas eran vulgares, no tenían ningún rasgo de refinamiento en el estilo”.

Concepto de vulgar

Al ser algo común, lo vulgar dista de ser original, por ejemplo: “el libro que escribiste es muy vulgar, el tema elegido es demasiado conocido”, “La eligieron reina de los estudiantes y es solo una chica vulgar, de similar belleza a la de muchas de sus compañeras, o aún menor” o “Fue vulgar la exposición artística, nada me sorprendió ya que eran obras cuyos diseños eran copias de otras ya conocidas”.

El latín vulgar, hace referencia al idioma hablado, al latín vivo, que en sus distintos dialectos fue utilizado en las provincias del imperio romano, por la gente común, por el “populus” diferente del latín literario o culto, privativo de las clases dirigentes y de los literatos. Cada provincia le realizó sus propias modificaciones, de ahí los diferentes dialectos que luego persistieron en las lenguas romances: español, italiano, francés, portugués, catalán o rumano.

Las variantes de la lengua culta, que se usan de modo cotidiano, se denominan vulgarismos, como decir “haiga” por “haya”. Algunos vulgarismos, al hacerse de uso muy corriente, con el tiempo son incorporados a los diccionarios por la Real Academia Española como sucede con “murciégalo” que figura como una forma de referirse al murciélago que ya cayó en desuso.