Concepto de coloquial

La palabra coloquial está integrada por términos latinos: El prefijo “con” que indica que algo es conjunto; el verbo “loqui” en el sentido de “hablar” y el sufijo que indica que es relativo a otra cosa, “al”.

Cuando se habla de coloquial es para hacer referencia a expresiones fundamentalmente orales, aunque es común actualmente observarlas en textos escritos, especialmente en conversaciones vía chat u otros medios masivos virtuales, que utilizan lenguaje informal, espontáneo y descontracturado, propio de las charlas entre amigos, conocidos, parientes, o de personas que tienen entre sí algún grado de confianza.

Concepto de coloquial

El lenguaje coloquial no implica que quien lo use sea un ignorante, sino que de acuerdo al contexto, y al no haber en él ninguna circunstancia que amerite el uso de términos cultos, pueden emplearse expresiones más cotidianas, que fortalezcan o creen un vínculo de mayor confianza entre los hablantes. Si el lenguaje coloquial se empleara en oportunidades solemnes estaría fuera de lugar. Por ejemplo: “No me pareció de buen gusto que en un acto académico de tanta formalidad el profesor se dirigiera al auditorio con expresiones tan coloquiales, esperaba algo más científico y preciso”.

Los vocablos y expresiones coloquiales varían según el lugar geográfico en que se empleen ya que cada región ha impuesto en su cultura términos propios para las charlas informales, que en otras no tienen ningún significado u poseen otro.

Ejemplos: “Hola amigo, ¿cómo va? ¿Qué onda tu vida?” o “Estoy tratando de encontrar “laburo” y me acordé de vos, por eso es que te vengo a pedir una mano, para que me brindes una recomendación”.

El alemán Werner Beinhauer publicó en 1929 un libro titulado “Spanische Umgangssprache”, traducido al español en 1964 bajo el nombre de “El español coloquial”. Los estudios sobre el tema prosiguieron y se intensificaron en la década del 90.

El coloquial se diferencia del lenguaje vulgar, en que tiene aceptación social, al no incluir groserías o expresiones de mal gusto, como sí pueden estar presentes en el segundo.