Concepto de epíteto

La palabra epíteto, proviene del griego ἐπίθετον de donde pasó al latín como “epitheton”. Su significado es “agregado” o “añadido”.

Los epítetos cumplen la función de agregar una cualidad a un sustantivo, al que se añaden sin nexo, en forma directa. Son una especie dentro de los adjetivos calificativos, pues la explicación que añaden no aumenta la información que se tiene sobre el sujeto o el objeto al que se atribuyen, son sobreabundantes, por ejemplo, el negro carbón, la fría nieve, los altos rascacielos, o la transparente lluvia (son datos que todos conocemos del sustantivo). Son simples adornos literarios. Otros adjetivos calificativos, por el contrario no son epítetos, pues añaden información importante que nos permiten diferenciar al nombre de otros, por ejemplo: “Fue un hombre alto el que entró en la casa”, ya que no todos los hombres son altos.

Concepto de epíteto

Este primer caso de epíteto, que expresa lo que ya el nombre contiene, se denomina “tipificador”.

Estos epítetos fueron antiguamente muy usados para destacar cualidades de divinidades y personajes significativos de su tiempo, como por ejemplo “Alfonso el Sabio”, “Pipino el Breve” o “Alejandro Magno”. En estos casos, los epítetos incluyen valoraciones, que en el caso de Pipino tiene una connotación burlona con respecto a su estatura, siendo peyorativo; mientras en los dos casos restantes, son apreciativos, pues realzan al sujeto que califican

Otros epítetos pueden ser al mismo tiempo, metáforas, como por ejemplo cuando Quevedo llama “dedos alguaciles” a los que pertenecen a una mujer (en el sentido de dedos ladrones). Algunos son exageraciones, por ejemplo “el vil mercado”. También están los epítetos en forma de frases, y otros que puestos entre comas, se limitan a explicar al sustantivo.