Concepto de glosa

La palabra glosa significa idioma en griego, y en latín “glosa” se traduce como palabra oscura cuya significado se debe aclarar. Puede definirse una glosa como una aclaración de un contenido de significación dudoso.

La aclaración de textos fue muy usual en la Edad Media. La escuela de los glosadores apareció en los albores del siglo XI y fue iniciada por Irnerio, quien al hallar un manuscrito del Digesto (libro integrante del Cuerpo Iuris Civiles que recopilaba la jurisprudencia) del emperador Justiniano lo estudió en forma gramatical y filológica, usando el método exegético. Sus seguidores anotaban al margen de lo escrito acotaciones para entender el contenido de la obra, sin dar ninguna explicación, como sí lo hizo la escuela que le siguió, la de los comentaristas. Esto se llamó glosas, que podían estar en los márgenes (glosas marginales) o entre líneas (glosas interlineadas). El conjunto de glosas recibe la denominación de glosario.

Otro ejemplo de glosas aclaratorias son las Emilianenses, realizadas en distintos idiomas en el siglo X en el Monasterio de San Milán.

Otra acepción de la palabra glosa se refiere a una composición poética que resulta de la reelaboración de poemas anteriores y cuando al final de ella o de cada estrofa, se colocan versos ya propuestos anteriormente (comentados) que riman otorgando sentido. Por ejemplo “Glosa a Villamediana” publicada en 1961, por el poeta Gerardo Diego nacido en 1896 y fallecido en 1988.

En contabilidad se llama glosa, al detalle resumido de la operación que se registra en los asientos contables.