Concepto de lunfardo

El origen de la palabra lunfardo es discutido. La mayoría de los filólogos la derivan del francés “lumbard” que hace referencia a los que proceden de la región italiana de Lombardía, pues se asociaba a los lombardos con los hampones, y esa lengua estuvo vinculada a la marginalidad, cuando nació su uso entre los porteños en el siglo XIX, de la mano de la inmigración especialmente italiana, mezclándose con otros idiomas y con la lengua gauchesca. La primera vez que se usó el término lunfardo fue en el diario La Prensa, en 1878, de autoría anónima. De Buenos Aires, el lunfardo se propagó a otras ciudades argentinas como Rosario en la provincia de Santa Fe, y a Montevideo en el vecino país de Uruguay, popularizándose entre las clases sociales bajas, especialmente entre la población carcelaria para mantener sus conversaciones en secreto; y pasando a incorporarse en las letras de tango, y comenzó a usarse por otros estratos sociales y en otros países limítrofes.

Concepto de lunfardo

Es un modo de expresión en el que no se arman oraciones, pues no se utilizan artículos, ni preposiciones, ni conjunciones ni pronombres.

Son palabras lunfardas, entre otras, catrera (cama) morfar (comer) cana (policía y cárcel) gil (tonto) minga (nada) quilombo (prostíbulo) escabiar (emborracharse) curda (borrachera) bacán (rico) engrupir (engañar) guampas (cuernos) purrete (niño) colifa (loco) mina (señorita) pucho (cigarrillo) tamangos (zapatos) vichar (espiar). Entre las frases lunfardas podemos mencionar: “A la bartola”: hacer algo sin planificar; o “al divino botón”: sin motivo.

Algunas palabras lunfardas se confeccionan alterando el orden de las sílabas: “feca” por café, “mionca” por camión y “jermu” por mujer.