Concepto de prosa

Cuando escribimos un texto expositivo, como un discurso, una descripción, un retrato, una obra de teatro, en general, no nos ajustamos a exigencias de escribir en versos. Es la forma en que naturalmente nos expresamos por escrito, u oralmente, para comunicarnos, sin ajustarnos a formas determinadas.

Las prosas poéticas coinciden con los poemas en sus elementos: Ambas poseen un tema lírico encarnado en un hablante lírico que toma una actitud también de tipo lírica, expresando sentimientos, o vivencias, o sea que se resalta en ellas la subjetividad por sobre lo real, pero la prosa no se sujeta a versos ni a métrica. Cuando hablamos de lírica nos referimos a lo apto para ser recitado acompañado por el instrumento musical llamado lira, tal como lo concebían los griegos. Julio Cortázar o Rubén Darío (prosas profanas de 1896) han usado esta forma de expresión, para llegar al alma de sus lectores, pero escribiendo de corrido y no en forma versificada. Por los cambios que ha tenido la poesía, adoptándose los versos libres y menos sujetos a las medidas, se desdibuja en cierta manera la diferencia entre prosa y poesía, salvo la versificación.

El “Martín Fierro”, o “Tabaré”, por ejemplo, son textos escritos en versos, “El Quijote de la Mancha” o “Don Segundo sombra” están escritos en prosa.

En el siglo XIII, Alfonso X, el Sabio sentó las bases que originaron la prosa castellana, que usó la prosa para la redacción de documentos, anales y crónicas, en lengua vulgar castellana.

El romanticismo español de los siglos XVIII y XIX tuvo entre sus manifestaciones a la prosa costumbrista, donde los españoles narraban sus vivencias cotidianas, y autores extranjeros se trasladaran a España para escribir sobre ese país.