Concepto de bolígrafo

La palabra bolígrafo se conforma de la palabra latina “bulla” que significa bola o burbuja, y “grafía” que es escritura en griego, pues el bolígrafo es un elemento que se usa para escribir, que contiene en su extremo inferior una punta redondeada (bola) por donde sale la tinta (que mientras no se usa se halla depositada en un tubito largo y fino, recubierto) en pequeñas cantidades, al colocarla sobre la superficie, y permite escribir.

Los bolígrafos aparecieron en el comercio en 1940, en Argentina, bajo el nombre comercial de biromes, siendo sus creadores Ladislao Biro, su hermano Georg, y Juan Jorge Meyne; y es así que como biromes, se los conoce popularmente tanto en el país de origen como en Uruguay y Paraguay. En otros países adquiere denominaciones particulares, como lápiz pasta o pluma Bic (nombre comercial) en Chile.

Nació como alternativa a las lapiceras a fuente, que primero se cargaban en un tintero, y luego eran provistas de un cartucho de tinta, y poco a poco, por su practicidad, las fueron reemplazando.

La punta o bola que en general es de acero, dosifica la cantidad de tinta que expulsa, por lo cual si se rompe, en general por un golpe, al caer de punta, es frecuente que salga en mayores cantidades y produzca manchas. El calor también puede hacer estallar el tubito que contiene la tinta, derramándose ésta hacia el exterior y ensuciando a quien la sostiene o a las cosas con las que se contacte.

Existen bolígrafos retractiles, que esconden la punta mientras no se los use, y otros que la protegen mediante un capuchón. Algunos son de trazo fino y otros de trazo grueso, pudiendo ser variados los colores de tinta: azul, negro, rojo, verde, son los más comunes.

Los niños comienzan a escribir con lápiz, que permite ser borrado con mayor facilidad, para comenzar a escribir con tinta indeleble (lapicera o bolígrafo) a partir del tercer año de sus estudios, aproximadamente.