Concepto de fumigación

La palabra fumigación alude a la acción y al efecto de “fumigar”, verbo que deriva etimológicamente del latín “fumigare” que puede traducirse como “sahumar”, que a su vez procedente de “fumus” que significa “humo”. La fumigación implica realizar con humo, gases o vapores, la purificación de una sitio o zona, con algún agente químico que recibe el nombre de fumigante, usándose especialmente como método para lograr el control de plagas en lugares cerrados, para que se concentre la acción, y tiene la ventaja de penetrar en orificios, grietas y ranuras.

Concepto de fumigación

A veces se emplea por extensión la denominación de fumigación para el empleo de medios de desinfección en espacios abiertos, como ocurre cuando existe una invasión de mosquitos, lo que se hace empleando una máquina llamada fumigadora, muchas veces desde avionetas. Para efectuar la tarea de fumigación se usan gases tóxicos, por lo cual se debe ser muy precavido a la hora de usar esta técnica, que deberá emplearse en casos de estricta necesidad y bajo medidas de seguridad extremas. De todos modos, es una de las técnicas que dejan menos residuos tóxicos.

Lo deseable es no legar a la instancia de tener que fumigar, por lo cual resultan indispensables las medidas preventivas para impedir la invasión de plagas.

Cuando se usan líquidos se trata de otra técnica llamada pulverización y en caso de utilizarse polvo, se llama espolvoreo.

También se usa la palabra fumigación en el lenguaje médico, pues algunos medicamentos se administran por fumigación, o sea, en forma de vapor, ya sea colocando el cuerpo en un lugar cerrado con vapor, o haciendo que el paciente lo inhale, pudiendo contener algún medicamento diluido en el agua o solo vapor de agua para humidificar las vías respiratorias, lo que es especialmente recomendado en pacientes asmáticos.