Concepto de incandescente

La palabra incandescente es un adjetivo que se derivó del latín “incandescĕre”, vocablo integrado por el prefijo “in” que indica en este caso un proceso interno y el verbo “candere” en el sentido de brillar o encender.

Los metales se vuelven incandescentes, o sea, arden, se iluminan y cambian de color variando desde el rojo hasta el azul, pasando por el amarillo y el blanco al ser sometidos a altas temperaturas.

Nuestro Sol, centro de nuestro sistema planetario al igual que el resto de las estrellas es un astro incandescente y por eso posee su propia luz que a su vez es recibida por nosotros. El Sol es una masa de gas que soporta temperaturas altísimas y por eso brilla y nos aporta su energía.

Concepto de incandescente

Las lámparas incandescentes son un modo de generar luz de modo artificial, obra del físico inglés Joseph Wilson Swan, quien comenzó a trabajar en su proyecto a mediados del siglo XIX.

Basado en la comprobación de que la emisión de energía es una propiedad de los cuerpos calientes en forma de radiación electromagnética, concluyó que si se llega a la incandescencia se genera luz.

Colocó dentro de una esfera de cristal, filamentos carbonizados de papel que luego reemplazó por carbono, y luego por hilos carbonizados, pero tenía el inconveniente de que de no lograr un buen vacío, o ser rellenadas con un gas inerte, el filamento se volatilizaba por el calor. Además se necesitaba para la alimentación, de gruesos cables de cobre. Las conexiones eléctricas se efectúan desde un casquillo metálico colocado en su base, que se enrosca al tomacorriente. Swan conservó sus derechos de inventor en el Reino Unido, mientras Thomas Edison patentaba en Estados Unidos una versión mejorada. En 1883 Swan y Edison se unieron en sociedad, vendiendo las lámparas hechas con filamentos de celulosa. Sin embargo solo un 15 % de la energía logra con estas lámparas convertirse en luz, y el resto en calor, además de tener poca vida útil, por lo cual actualmente son reemplazas por lámparas halógenas que también son incandescentes, pero hechas con cuarzo y agregándole halógenos (bromo, yodo y cloro). Sin embargo hoy las que se prefieren, son las lámparas de descarga.