Concepto de molino

La palabra molino, proviene del latín “molinum” y es un instrumento cuyo fin es moler o triturar, especialmente granos, transformándolos en harina. Los primeros fueron de madera, luego de piedra y más tarde de ladrillos, para finalmente ser reemplazados por los de metal liviano. El molino de viento cuenta con aspas, unidas a un mismo eje, entre cuatro y ocho, que el viento logra girar, transfiriéndose la energía a la base, donde se hallaba el mecanismo de engranajes, mientras los de sangre son movidos por la tracción de un animal, y los hidráulicos por la fuerza del agua, instalados cerca de los ríos, contando con una solera o piedra fija, sobre la cual se movían una o varias piedras llamadas volanteras.

Los molinos arroceros sirven para retirar de los granos de arroz, la película que los recubre, que contiene fibra, y que la conservan los arroces integrales.

Los molinos de viento ya fueron usados por los persas en la Edad Antigua, desde el siglo VII., y su uso se extendió por Oriente. En el continente europeo su utilización data del siglo XII, siendo Francia e Inglaterra los primeros lugares en usarse, consistentes en torres de madera, que dos siglos más tarde se reemplazaron por los de piedra. En 1745 apareció el abanico de aspas, y en 1772 el de aspas con resortes, que mantiene el giro regular y constante a pesar de la distinta fuerza de los vientos.

La fuerza generada por los molinos le permitió otros usos, como el de generar electricidad, extraer agua, prensar papel, producir aceite o aserrar madera

Fue Don Quijote de la mancha, personaje de la obra de Cervantes el que popularizó a los molinos, al tener contra ellos una singular pelea, en La Mancha (España)

Con la aparición de la máquina de vapor perdieron su función original, y solo son usados para sacar agua con fines de riego y para consumo en zonas rurales.