Concepto de munición

La palabra munición se originó en el latín “munitĭonis” con el significado de sitio defensivo.

Llamamos munición a los suministros que en sus armas de fuego utiliza el ejército o las fuerzas de seguridad, entre ellos balas y proyectiles (que es la punta que produce el impacto). Las primeras balas fueron de piedra. Actualmente pueden ser de acero, de hierro usadas en artillería o de plomo, como el caso del fusil. Son objetos sólidos que resultan acelerados rectilíneamente por liberación de energía química. El objeto de su uso es causar daño a cosas o seres animados.

Concepto de munición

La pólvora es el material que se usa para impulsar las municiones. En las armas ligeras, existen municiones cargadas con pólvora negra, que se nombran por un número y un nombre, generalmente el de quien la fabricó por ejemplo 45 Long Colt. Si aparecen dos números significa que enumera el diámetro del proyectil (su calibre) y el peso de la carga de pólvora. En los cartuchos ingleses encontramos un número (diámetro del proyectil) y el nombre del fabricante.

Si aparece la palabra Magnum es que se hace alusión a un cartucho con carga de mayor potencia.

Según el sistema usado para la detonación de la carga, los cartuchos se clasifican en: de fuego anular, provocándose la detonación cuando una zona que bordea el culote que es liso, es impactada por una aguja, que a su vez se ve golpeada por el percutor; o de fuego central, que son los que actualmente se usan, con un culote grueso y un orificio en el centro, tapado por el fulminante, y que termina en el yunque, donde el metal tiene más espesor. El percutor hace que se aplaste el fulminante contra el yunque y ahí sale el disparo.

Las armas que tienen una velocidad que no supera la del sonido se llaman subsónicas, como el caso de la pistola o el revólver. Las que superan esa velocidad como las municiones de la ametralladora o del fusil, se denominan supersónicas.