Concepto de simpatía

El origen de la palabra simpatía nos remite al vocablo griego “sympatheia” de donde paso al latín como “simpathia”, con el significado de compartir sentimientos y emociones, sufrir y alegrarse con el otro. Dos personas se sienten recíprocamente simpatía cuando juntos se sienten mejor, más acompañados, contando con el otro, que perciben que es solidario con su problema o que se alegra con sus triunfos. Puede sentirse simpatía por alguien que no conocemos personalmente, pero nos gusta su manera de ser o actuar, por el conocimiento que tomamos de ello por cualquier medio (referencias de un conocido, medios de comunicación, etcétera). Por ejemplo, “la madre Teresa de Calcuta goza de mi simpatía”.

Una persona simpática, como cualidad individual, es aquella que se muestra positiva, alegre, sabe escuchar, en general está sonriente, y no rechaza ni discrimina.

También con respecto a las ideas o instituciones puede sentirse simpatía, cuando coinciden con nuestros ideales, como puede ser sentir simpatía por un club de fútbol o por un partido político.

En el campo físico, el estoicismo griego, representado especialmente por el filósofo Posidonio, nacido en Siria, que vivió entre los años 135 y 51 antes de la era cristiana, expuso la idea de la existencia de una simpatía cósmica, expresada en una íntima correlación de tipo orgánica a nivel universal, sin distinción de espacio ni tiempo basada en un plan racional, que permitiría anticipar los sucesos.

En Biología el sistema nervioso simpático predispone a la actuación, por ejemplo, aumentando los latidos del corazón, la presiona arterial, y estimulando las glándulas suprarrenales; mientras tanto, el parasimpático lo complementa al equilibrarlo, obteniendo la relajación luego del esfuerzo.