Concepto de templanza

En el latín es donde podemos encontrar el origen etimológico de la palabra que nos ocupa en estos momentos. Más exactamente tenemos que determinar que templanza es un término que procede de temperantĭa y dicho concepto a su vez hace lo propio del verbo temperare que podría traducirse como moderar o atemperar.


Partiendo de estos datos ya podríamos entrar de lleno a determinar el significado de la palabra que nos ocupa que cuenta con varias acepciones. No obstante, la más utilizada y frecuente es aquella que determina que este sustantivo es utilizado como sinónimo de sobriedad, moderación o continencia.

Un ejemplo de este significado es el que aparece reflejado en la siguiente oración: “Ante los acontecimientos de grave alteración que se habían producido en el seno de la reunión, el presidente de la empresa mantuvo la templanza en todo momento por el bien de los presentes y de la compañía”.

De la misma forma, y dentro del seno de la religión, es muy frecuente el uso de este concepto. En concreto, en dicho ámbito se utiliza para referirse a una virtud de tipo moral que poseen los individuos y que viene a traducirse en la capacidad para hacer prevalecer la voluntad de la razón frente al exceso de la atracción que tienen los placeres, los deseos o los instintos.

Asimismo, tampoco podemos finalizar el desarrollo de esta explicación de significados sin antes determinar que el concepto templanza también es empleado con mucha frecuencia en el campo del arte, y más exactamente en la pintura. En ella se hace uso de aquel para referirse a la buena disposición de los colores que se realiza en una obra determinada, a la armonía que ellos han creado.