Concepto de ultraísmo

El ultraísmo nació en España en el año 1918, enfrentándose al modernismo iniciado por Rubén Darío, y apareciendo como movimiento literario de vanguardia. Son sus más claros exponentes, el chileno Vicente Huidobro, su fundador, y su sucesor en la jefatura del grupo, Rafael Cansinos Assens. Las reuniones se hacían en el café Pombo, y asistían entre otros, Gerardo Diego, Juan Larrea, Guillermo de Torre y Lucía Sánchez Saornil. Jorge Luis Borges se incorporó poco después, y difundió la corriente en Argentina, donde hasta entonces primaba el modernismo impuesto por Leopoldo Lugones. Se expresaron principalmente en las revistas madrileñas “Grecia” y “Ultra”.

Concepto de ultraísmo

Se caracterizó por minimizar la adjetivación, la ornamentación inconsistente, quitar la rima, la puntuación, la retórica y el lenguaje rebuscado, los sentimentalismos, el mensaje social y privilegiar las imágenes y las metáforas encadenadas sin que sean necesariamente lógicas. Se destacó el uso de las esdrújulas, del pensamiento libre sin sujeción a la realidad y de una simbiosis con las artes plásticas, para lograr una poesía pura e individualista, de gran subjetividad, que buscaba revolucionar la técnica y la espiritualidad de un modo radical.

La revista “Ultra” dejó de existir en 1923, y con ella el ultraísmo. En 1924, Borges declaró que consideraba que el ultraísmo como movimiento literario había llegado a su fin al haberse convertido en una nueva retórica, que simplemente prohibió y no creó, ya que extinguió por ejemplo, la puntuación pero no instauró una nueva simbología.

Juan Manuel Bonet, ha recopilado la poesía ultraísta en su obra “Las cosas se han roto. Antología de la poesía ultraísta” (1995).