Concepto de agonía

El origen etimológico de la palabra agonía es griego. Proviene de αγωνία “agón” y su significado es “lucha”, aplicándose a la angustia que acompaña a aquel que lucha por su vida cuando ésta está en peligro, siendo el prolegómeno de la muerte, y marcando el fin de la existencia terrena cuando este paso de la vida hacia la muerte es acompañado de dolor y sufrimiento. En los casos en que el padecimiento dura un tiempo prolongado se habla de lenta agonía. En dicho período se producen manifestaciones físicas y psíquicas de deterioro, de falta de energía y la presencia de complicaciones, que vaticinan el desenlace funesto.

Concepto de agonía

Todo sufrimiento extremo y prolongado se denomina agonía, como la que padecieron los judíos y demás perseguidos por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, o la que sufrió la niña de 13 años, de nacionalidad colombiana, llamada Omayra Sánchez Garzón, que a causa de la erupción del volcán nevado del Ruiz, en 1985, soportó antes de morir por esa causa terribles pesares al haber quedado atrapada entre escombros y fango, lo que imposibilitaba su rescate.

El humanista cristiano católico, e inglés Tomás Moro escribió la obra “La agonía de Cristo” en 1535, en momentos en que el vivía su propia agonía pues estaba encarcelado esperando ser ejecutado por no jurar contra el Papa y oponerse al divorcio del rey Enrique VIII, en abierta oposición a la nueva iglesia anglicana. Describe el sufrimiento de Cristo en el martirio y habla del dolor como componente de la vida, de modo piadoso y colmado de fe.

Las etapas finales o de agotamiento de sentimientos, recursos, instituciones, etcétera, también suelen llamarse agónicas, por ejemplo: “la agonía de los valores éticos es palpable ante la preeminencia de los valores materiales y utilitarios”.