Concepto de insoluble

La palabra insoluble se deriva en su etimología del latín “insolubĭlis” para designar lo no soluble, lo que no tiene la capacidad de diluirse o disolverse. La sustancia que pretendemos disolver se denomina soluto y el medio en la que queremos disolverla, solvente. Hay ciertos solutos que son indisolubles en ciertos solventes y en otros son solubles. Por ejemplo, el dibutil éter es insoluble en agua, pero sin embargo es soluble en varios disolventes orgánicos, entre ellos, la acetona. Son indisolubles en agua, por ejemplo, el arroz, las piedras, el aceite, la arena, el petróleo y la gasolina. También influye la temperatura pues la elevación de ésta puede hacer que lo que parecía indisoluble pueda disolverse a temperaturas altas, pues se produce una separación de las piezas del soluto y mayor energía para permitir la disolución.

Concepto de insoluble

En la dieta cuando incorporamos fibras, algunas de ellas son solubles, como el salvado de avena, las legumbres, las frutas secas y las frescas, y otras son indisolubles como los granos enteros y muchas hortalizas (zanahorias, tomates, pepinos, morrones, etcétera) que si bien absorben el agua son incapaces de disolverse en ella. Esta fibra insoluble le aporta volumen a las heces y al no retener el agua aligera el paso de los alimentos por el tracto digestivo.

En otro sentido, lo insoluble o irresoluble (esta última palabra es usada con mayor asiduidad) es lo que no puede solucionarse, por ejemplo: “mi problema financiero es insoluble, ya me han declarado la quiebra” o “mi padre tiene un problema de salud insoluble, deberá convivir con él toda su vida”.