Concepto de pócima

La palabra pócima se originó por aféresis (supresión de un sonido) del término original, apócima, que surgió a partir del vocablo latino “apocema” con el significado de “decocción” o “cocimiento”.

Se aplica en general pócima para referirse a cualquier líquido cuyo sabor u olor no es agradable. “Mi abuela prepara una pócima horrible con naranjas y miel y cree que es exquisita” o “En la clase de química mezclamos varios elementos para experimentar y solo conseguimos hacer una pócima de olor nauseabundo”.

En sentido más estricto las pócimas son bebidas que se preparan mediante la cocción de ciertas hierbas medicinales y otros aditivos, a veces secretos, y se usan como remedio, aunque en ocasiones tienen el efecto contrario, pudiendo también utilizarse como veneno.

En textos literarios, especialmente infantiles, las pócimas se vinculan a brebajes preparados por brujas, magos o hechiceros, que mediante ellas, lograban encantamientos, el despertar del amor, controlar voluntades, enfermar, matar, etcétera. Son los personajes antagónicos de las hadas.

Son famosas las brujas y sus pócimas donde mezclaban ingredientes del reino vegetal y animal, muchas veces extraños o desagradables como cabellos de personas o pelos de animales, ojos de rana, etcétera, para hacer toda suerte de maleficios que en general terminaban muy mal, pues el bien finalmente triunfaba. Las brujas y brujos extraían esa energía que causaba los efectos deseados de la propia naturaleza.

Los alquimistas, cuya actividad tiene inicio entre los pueblos egipcios, mesopotámicos y griegos, acostumbraban a preparar pócimas combinando sustancias de todos los reinos, especialmente el mineral, teniendo como meta lograr el elixir de la vida eterna, lo que originó que muchos seudo-alquimistas lucraran con preparados o pociones que prometían milagros que nunca se concretaron. De estos principios de la alquimia se nutrieron los magos y hechiceros.