Concepto de lisonja

La palabra lisonja nos remonta en su etimología al vocablo latino “laudis” cuyo significado es adulación, que de allí se trasladó al provenzal “lausenja” de donde lo tomó nuestro idioma.

La lisonja es entonces una adulación que alguien hace a otro para convencerlo y tratar de influir en sus actos de la manera que convenga al adulador o lisonjero. La idea del lisonjero es agradar a quien lo escucha, y para eso usa palabras agradables, cumplidos, elogios que hacen que quien los recibe se sienta complacido, y a la vez seducido.

Concepto de lisonja

El lisonjero nunca es totalmente sincero, exagera las cualidades de quien recibe los elogios, muchas veces inventándolos; y disimula ex profeso los defectos. Si las opiniones no coinciden con las propias, simula que son coincidentes.

Si bien es grato escuchar palabras bonitas dirigidas hacia nosotros, es deseable que nos hablen con sinceridad, para poder confiar en el otro, y no recibir halagos infundados, que sólo agrandan nuestro ego, pero no nos ayudan a crecer; y que al ser falsos, consolidan una personalidad sobre bases falsas; y sólo hallaremos estas palabras en boca del lisonjero, que no es inocente en su actuación. Es común que sean usadas por quien quiere conseguir una pareja, y es posible que cuando concrete su deseo, la lisonja acabe, dejando a la persona que creyó en ellas sumida en la angustia. Son comunes también las lisonjas por parte de los empleados hacia sus patrones para obtener beneficios con respecto a otros empleados, y la que reciben los funcionarios de gobierno para obtener cargos políticos. Aquellos que necesitan el halago y la admiración ajena, caen en estas trampas mezquinas, y se rodean de gente desleal e interesada, que cuando no pueden conseguir de ellos lo que desean, dirigen sus lisonjas a quienes ocasionalmente les sirvan.