Concepto de monoteísmo

El monoteísmo, palabra de origen griego, integrada por “monos” (μόνος) con el significado de “uno” y por “theo” (θέος) que se traduce como Dios, es una creencia religiosa que afirma que el Creador del universo es uno solo, al que denominan Dios, con diversos nombres particulares que dependen de la religión monoteísta de que se trate.

Solo en Egipto por un breve lapso de tiempo cuando el faraón Akenatón impuso el culto a Aton; desde siempre entre los hebreos; y más tarde los seguidores de Cristo, que nació entre los judíos, luego de su llegada a la Tierra, en el siglo I, eran monoteístas. Todos los demás pueblos de la Edad Antigua eran politeístas. Al aceptar el cristianismo el Imperio Romano por decisión del emperador Teodosio I, en el siglo IV, el monoteísmo se extendió por Europa.

Concepto de monoteísmo

En el año 622, por la prédica de Mahoma, nació una nueva religión separada del tronco común abrahámico que comprende también a judíos y cristianos; el islamismo, que posee un libro sagrado que es el Corán, cuyos preceptos le fueron dictados a Mahoma por su Dios, Alá.

En Irán surgió el zoroastrismo o mazdeísmo por obra del profeta Zoroastro que vivió en el siglo VI antes de Cristo, aunque se consolidó mucho después. Zoroastro predicó contra el politeísmo redactando su libro sagrado el “Avesta” donde refería la existencia de dos fuerzas antagónicas, las del bien y las del mal. Creyeron como luego lo seguirán haciendo las otras religiones monoteístas, en el alma inmortal y en premios y castigos según la conducta humana en la vida terrenal. Su Dios es Ahura Mazda. En el siglo VII en Persia se impuso el islam, quedando pocos seguidores de Zoroastro distribuidos entre India, Irán y Pakistán

Todas las religiones monoteístas se refieren a un solo ser espiritual como fuerza creadora, omnipresente, eterna, de extrema pureza, sabiduría y bondad, opuesta a las fuerzas destructivas y malignas.