Concepto de superstición

La palabra superstición se origina en el vocablo latino “superstitionis”, la partícula “super” deriva del verbo “stare” que significa continuar existiendo o perviviendo, y “tion” que alude al efecto.

Puede definirse la superstición como una creencia no científica, basada en prejuicios mágicos, mitos o tradiciones populares, que tiene como efecto que se acepten explicaciones fantasiosas o mágicas para explicar ciertos hechos (tuvo mala suerte porque rompió un espejo, y esto lo acompañará durante siete años) o se adopten actitudes (cruzar los dedos, persignarse, tirar las cartas, para adivinar el futuro, curar “el mal de ojo” o “el empacho” con palabras) o se eviten otras (no pasar debajo de una escalera, no abrir un paraguas en una habitación, no casarse ni viajar en un martes 13) aprendidas mecánicamente, para evitar que ciertos acontecimientos ocurran, sin estar probada la relación causa-efecto entre ellas.

Las supersticiones no están destinadas a servir un fin superior, y esto es lo que esencialmente las distingue de las religiones, que si bien contemplan la práctica de rituales lo hacen en vistas a alcanzar una comunidad con la divinidad, aunque nacieron muy vinculadas a prácticas religiosas paganas.

La superstición es típica de las sociedades atrasadas culturalmente, ya que son contrarias al pensamiento racional, aunque muchas comunidades avanzadas siguen practicando ciertos rituales por costumbre, y porque en ciertos aspectos de la vida aún queda mucho por descubrir, y esto justifica que muchos expresen “que las hay, las hay” y sigan, por si acaso, aceptando algunas supersticiones, aunque lo tomen de manera jocosa.