Concepto de temperamento

Originada etimológicamente en el latín “temperamentum”, integrada por el verbo “temperare” con el significado de “medida”, se aplica el término, a la particular medida que en cada persona se pueden advertir los rasgos de su personalidad, ya que es su capa instintivo-afectiva. Para Gordon Allport el temperamento son los rasgos que se heredan, y de él depende el estilo de cada individuo en sus reacciones emocionales y en el modo cómo canaliza sus energías. Para este autor, hacen al temperamento, el modo en cómo se responde frente a un estímulo (rápido, lento, intenso, pausado, entusiasta, apático, expresivo, relajado, excitado, etcétera).

Concepto de temperamento

Esto hace que se posea por herencia cierta predisposición a ser de una determinada manera, pero el medio contribuirá o modificar esas tendencias innatas, conformando el carácter.

Dentro de la personalidad, constituye su componente biológico, mientras que el otro elemento de la personalidad es el psicológico. El temperamento está vinculado con la naturaleza emocional de cada uno, y es el aspecto constitucional funcional. El temperamento tiene relación con la estructura somática, dependiendo del funcionamiento de ciertas glándulas, como la hipófisis, la tiroides, las gónadas y las suprarrenales. Las tensiones o enfermedades durante el embarazo de la madre y su alimentación, contribuyen a formar también, los rasgos hereditarios o temperamentales.

Según Hipócrates, padre de la medicina, existían cuatro temperamentos: los sanguíneos (sensibles, activos, vivaces, extrovertidos); los flemáticos (tranquilos, equilibrados, introvertidos y racionales); los melancólicos (sensibles, perfeccionistas, abnegados, irritables y pesimistas); los coléricos (activos, extrovertidos, ambiciosos, independientes y de decisiones firmes). En general aparecen combinados, pero con preponderancia de alguno de ellos sobre los otros.