Concepto de toma de decisiones

El concepto de toma de decisiones hace a la vida de la persona desde que puede valerse por sí misma. Tomar decisiones implica elegir (por ejemplo decidir qué comer o que ropa usar) optar entre varias posibilidades (asistir o no a una reunión, brindar o no a alguien nuestra amistad, etcétera), y siempre lo hacemos, aunque a veces sea sin previa reflexión, como en los casos antes mencionados, pues ya estamos acostumbrados a hacerlo, y decidir se vuelve hábito. Sin embargo, hay otros acontecimientos que son trascendentes y afectan particularmente nuestras vidas, y en los cuales la toma de decisiones no resulta tan fácil y espontánea, por ejemplo escoger una profesión, casarse, emigrar, etcétera.

Existen ámbitos en los cuales la toma de decisiones es frecuente y afecta no sólo al individuo que decide sino a otras personas, como cuando un Juez dicta una Sentencia o desde el gobierno se decide una suba de impuestos, o cuando desde la gerencia de una empresa se decide incorporar o reducir personal.

Para que la toma de decisiones sea lo más acertada posible se deben evaluar a conciencia todas las opciones posibles, teniendo en cuenta el fin que se busca, con sus aspectos positivos y negativos. En ámbitos donde las personas son especialmente seleccionadas para este fin, ellas deben hacer de este proceso una búsqueda racional y minuciosa de las posibles alternativas, decidiendo por convicción y no por intuición.

Puede ser que aún evaluando todas las alternativas, la toma de decisiones no haya sido la correcta, y en ese caso, si es posible, conviene reconocer el error, y optar por otra solución al problema, tomando con otra decisión. Por ejemplo, se ha decidido invertir en un negocio que no prosperó a pesar de todo el esfuerzo realizado. Persistir en llevarlo adelante puede ser más perjudicial que tomar otra decisión como cerrarlo, cambiar el rubro o venderlo.